martes, 18 de julio de 2017

Pablo Cejas, victima de la narco criminalidad

En la noche del 17 de julio, fue asesinado el Agente de Policía Pablo Cejas. 

Un Siglo atrás era inusual el asesinato de un policía.
En 1909 fue asesinado el Jefe de la Policía Ramón Falcón, en un atentado terroristas cometido por el anarquista ucraniano Simón Radowitzky. 
En la década del `70, los hoy llamados "jóvenes idealistas", hacían sus primeras armas, asesinando indiscriminadamente a agentes policiales, a los que les robaban el arma como prueba de su "hazaña". Estos "méritos" les permitían ascender en los cuadros de las organizaciones terroristas, como ERP, Montoneros, etc. 
Restablecida la democracia, temporalmente cesaron los asesinatos de policías. 
Tácitamente se prohibió la palabra REPRESIÓN y la LIBERTAD fue superada por el LIBERTINAJE.
Con el libertinaje llegó la droga. Corruptos policías, jueces y políticos que antes se enriquecían con el juego clandestino y la prostitución, encontraron una gran veta de oro.
Transar con los narcotraficantes.
Hace pocas semanas, casi todas las autoridades de la Ciudad de Itatí, quedaron involucradas en el narcotráfico. 

Días atrás, en la Ciudad de Santa Fe, fue detenido imputado de estar involucrado en el negocio de la droga, el pre candidato a Concejal por el justicialismo, Luis "Coco" Bergallo.
Hace varios años el Concejal justicialista de la localidad de El Colmenar (Tucumán) fue detenido cuando llevaba droga debajo de la alfombra del baúl de su auto.
El Concejal Gabriel Maurin. a cargo del Concejo Deliberante de la Localidad de Salvador Mazza en la provincia de Salta, también fue detenido acusado de integrar una banda que ingresaba droga al país, en la causa denominada Operativo Febrero Blanco.
Pedro Ramón Bareiro, asesor del gobernador formoseño Gildo Insfran, fue detenido transportando en un vehículo oficial, 50 kilos de cocaína.

Actualmente, en Entre Rios, bajo la denominada "Operación Papa Noel", se detuvo a numerosas personas, entre las que se encuentran los conocidos como narcotraficantes, Daniel y Miguel Celiz, y en esta causa pueden ser arrastrados "si no hay arreglo con la justicia", varios funcionarios políticos del gobierno de esa Provincia. 


Y se podría continuar con una lista interminable de funcionarios políticos, policiales y judiciales involucrados con los mercaderes de la muerte. 
En la ciudad de Santa Fe, le podríamos preguntar al Juez Federal Reinaldo Rodriguez, por qué no imputó al presunto conductor del camión con 1.500 kilos de droga hallado hace mas de dos años en Arroyo Leyes, Ignacio Salvador Principatto. El Juez Rodriguez lo dejó inmediatamente en libertad; pero ahora lo atraparon a Principatto en Buenos Aires con 1.200 kilos de droga. Allá no pudo "arreglar".

O al Juez de Rosario Juan Carlos Vienna, que relación tiene con Luis Alberto Paz, padre del asesinado narcotraficante Martín "Fantasma" Paz. El Juez y Luis Paz, viajaban con sus respectivas parejas a EEUU a ver espectáculos boxisticos.

Ellos son los mercaderes de la muerte. 
Por culpa de ellos, los adictos,  roban y matan para comprar mas droga. 
Por culpa de ellos se asesinan en ajustes de cuentas o conflictos por espacios territoriales. 
Por culpa de ellos, cientos de personas mueren por sobredosis.
Y ellos asesinan o mandan a asesinar a cualquiera que los denuncie.
Ellos son los responsables del asesinato del Agente de la Policía de Santa Fe, PABLO CEJAS. Y no hay que omitir que Pablo Cejas estaba bajo el programa de testigo protegido. Programa que no sirvió para proteger su vida
PABLO CEJAS, se cansó de denunciar la connivencia policial, política y judicial con el narcotráfico. Eso le ha costado la vida.
No importa que la clase política lo niegue. 
Negando esa hipótesis, se expresaron el Ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro y el Sub Secretario de Investigación Criminal y Policías Especiales Rolando Galfrascoli; pese a que PABLO CEJAS fue muerto por 21 heridas de arma de fuego.
Los buenos policías, los camaradas de PABLO CEJAS, no pueden permitir que este crimen quede impune para que esta nuieva victima pueda descansar en paz.
La sociedad debe exigir que se haga justicia y que los corruptos y los delincuentes comunes terminen presos.
De lo contrario, nosotros y nuestros seres queridos, seremos las próximas victimas de estas lacras.

Orlando Agustín Gauna Bracamonte

sábado, 8 de julio de 2017

#3A ¡A la calle, que ya es hora!




 “Si quieres paz, lucha por la Justicia”. 
Pablo VI 

Tenemos la obligación, frente a nosotros mismos y a nuestra posteridad, de tomar conciencia del crucial momento que nos toca vivir; de nuestra actitud y, sobre todo, de nuestra acción personal, depende el futuro, tanto de corto cuanto de largo plazo. La viabilidad de nuestro país sólo será posible si conseguimos recuperar la Justicia, volviendo a poner la venda en su lugar y equilibrando su balanza. 
Ha llegado la hora, conciudadanos, de echarnos a la calle y gritar
¡BASTA! Para explicarles, a todos y cada uno de estos nefastos personajes encargados de imponer la ley y que tanto han desvirtuado ese rol y, sobre todo, la tan honrosa magistratura con que la sociedad los ha distinguido, que nuestra paciencia ha llegado al límite. Que no queremos que la Justicia se transforme en la triste parodia que es hoy en Venezuela. 

La Argentina ha asistido, por décadas, a la inmunda prostitución de los magistrados que, de acuerdo al rol que la Constitución les asigna, debieran actuar como límites frente a los excesos del Estado ante los
particulares, como custodios de su correcta aplicación y, en especial, en la persecución de la corrupción. Hoy, debido a la irrupción de la política más bastarda en el proceso de designación de los jueces, estamos sometidos todos a la voluntad de personajes inescrupulosos, impunemente enriquecidos por los favores prestados al poder de turno. 
¿Cómo vamos a aceptar ser juzgados por personas tan corruptas como Freiler, Rafecas, Canicoba Corral, Casanello y tantos otros?
¿Cómo vamos a permitir que estos tránsfugas decidan sobre nuestra honra, nuestra libertad y nuestro patrimonio? ¿Tan bajo hemos caído como ciudadanos libres y soberanos que somos incapaces de resistir la degradación moral que impregna nuestra sociedad? ¿De qué estamos hechos? 
¿Cómo podemos observar, sin reventar de indignación, el infame y libre pavoneo de tantos ex funcionarios, parientes, testaferros y nuevos “capitanes de empresa” enriquecidos sin explicación alguna? Las inmensas fortunas que exhiben y gastan con impudicia están construidas con dineros que nos fueron exprimidos con impuestos confiscatorios y faltan en alimentos, hospitales, escuelas, viviendas, saneamiento, caminos, rutas, vías férreas, gas y electricidad, comunicaciones y hasta defensa nacional. 
¿Cómo educamos a nuestros hijos y vamos a trabajar, día tras día, si todos esos delincuentes continúan refregándonos en la cara su libertad después de haber cometidos tantos y tan graves delitos? Son los responsables directos de la enorme mortalidad infantil en el norte y, también, de la monstruosa expansión del narcotráfico; ¿seguiremos mirando hacia otro lado cuando las luchas entre las bandas, todas socias del kirchnerismo y de muchos de los jueces, nos lleven a la penosa realidad del México actual? 
¿No nos da vergüenza que en Brasil ya haya habido 144 condenas de funcionarios, políticos y empresarios, que suman 1600 años de prisión, y más de 1700 investigaciones abiertas? El vergonzoso
Juez Luis Rodríguez, otro indigno inquilino de Comodoro Py, se negó ayer a pedir el desafuero y la detención de Julio de Vido; uno de los reclamos que llevaremos a la calle lo tendrá como destinatario directo. Ya no llama la atención que nunca haya allanado la enorme y lujosa mansión que el ex Ministro posee en el country Puerto Panal –incluye una gigantesca pajarera-, en el cual es vecino de los también impunes Máximo Kirchner, Osvaldo Sanfelice (su socio) y Fabián de Souza (socio de Cristóbal López), los dos últimos claros testaferros de Néstor y Cristina. 
No pretendo, en ningún caso, englobar en la podredumbre a la totalidad de los magistrados, pues los hay muy buenos en todos los fueros y en todas las instancias y, en algunos casos, hasta son mayoría. Pero hay una dramática concentración de corrupción en la Justicia Criminal Federal, y grandes focos infecciosos en la Laboral, en la de Seguridad Social y, por supuesto, en la ordinaria Penal, que tanto ha servido a la delincuencia común. 
Con una Justicia seria, independiente y rápida, todo será posible y, sin ella, nada lo será. Si los jueces actuaran conforme a la ley, el Poder Ejecutivo sería controlado en cada una de sus acciones, y podríamos reprimir eficientemente la corrupción de nuestros mandatarios, funcionarios y empresarios; con eso, cada una de las partidas presupuestarias iría a cumplir el objetivo previsto en salud, en educación, en vivienda, en infraestructura. El delito disminuiría rápidamente, y esa seguridad cotidiana, que hemos perdido hace tantos años, volvería a ser una costumbre y recuperaríamos la normalidad en nuestras vidas. 
Los conflictos gremiales y sociales se solucionarían con celeridad, ya que la sociedad entera confiaría en sus probos magistrados y obedecería, sin dudarlo, las sentencias que dictaran. Nuestros policías dejarían sus innegables vinculaciones con el crimen, y combatirían eficazmente el narcotráfico y los otros delitos graves. Las reglas se volverían inmutables y los inversores, tan desconfiados ellos, encontrarían innecesario establecer la jurisdicción extranjera para dirimir las diferencias en los contratos.
Es cierto que el Estado está en deuda con el Poder Judicial, y el crédito a favor de éste se prueba fácilmente con la cantidad de vacantes en juzgados y tribunales colegiados, con su infraestructura edilicia colapsada, con la gigantesca acumulación de papeles y con la obsolescencia de los medios informáticos puestos a su disposición. Todo eso depende del Consejo de la Magistratura y de la Corte Suprema, cuyo Presidente –Ricardo Lorenzetti- se ha visto beneficiado con el manejo de un enorme presupuesto. 
Por eso, para manifestar nuestro descontento, mantener la presión cívica sobre los jueces y avisarles que nuestra paciencia se ha agotado el 3 de agosto nos concentraremos en la Plaza Lavalle (y, espero, en todas las capitales provinciales ante sus tribunales), donde tienen sus sedes la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de la Magistratura. Nunca lo he hecho, pero hoy le pido por favor que difunda esta convocatoria, sobre todo para que llegue a los jóvenes, tan ausentes el 20 de junio en Comodoro Py, ya que serán los directos beneficiarios de este cambio urgente que la Argentina exige. 
Bs.As., 8 Jul 17

Por Enrique Guillermo Avogadro

domingo, 2 de julio de 2017

Arturo Mor Roig, el homenaje que falta

EL HOMENAJE QUE FALTA
A pesar de que cualquier crimen es repudiable, el cometido contra la persona del Dr. Arturo Mor Roig el 15 de julio de 1974, no admite ningún atenuante ni justificativo. Y pese a la estatura moral y política del asesinado, son escasos y silenciosos los homenajes que se le rinden. 
¿O acaso nunca se produjo este crimen?
Arturo Mor Roig nació en Lérida (Cataluña, España), el 14 de diciembre de 1914, y había arribado a la Argentina de muy pequeño junto con sus padres. Su familia se radicó en principio en la ciudad de Buenos Aires, trasladándose posteriormente a San Pedro en la Provincia de Buenos Aires; donde vivió durante su infancia y su juventud.
En la Universidad de Buenos Aires se graduó como procurador, iniciando su carrera profesional en la ciudad de Arrecifes, donde constituyó su hogar, radicándose posteriormente y en forma definitiva en San Nicolás de los Arroyos. Allí se casó.
En 1939 se afilió a la Unión Cívica Radical, desarrollando una intensa actividad militante junto al legendario dirigente juvenil Moisés Lebensohn. Ya adulto, se doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina. Inició su carrera política como concejal en San Nicolás. Luego de la reforma constitucional que permitió la reelección presidencial del General Juan Domingo Perón (1952/55), Arturo Mor Roig ingresó a la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires, en representación de la segunda sección electoral.
Al producirse la Revolución Libertadora que derrocó al gobierno de Perón, los partidos políticos se reorganizaron y estallaron diferencias internas. 
La UCR no fue ajena a dicho proceso, produciéndose la ruptura en 1956. 
Los partidarios de Frondizi fundaron la Unión Cívica Radical Intransigente, mientras que el resto se nucleó en la Unión Cívica Radical del Pueblo, bajo la presidencia de Crisólogo Larralde. 
En esa encrucijada, Mor Roig tomó partido por la Unión Cívica Radical del Pueblo.
Posteriormente, la llamada Revolución Libertadora convocó a elecciones generales para el 23 de febrero de 1958 a las que el radicalismo concurrió dividido. 
Por la UCR Intransigente se presentó la fórmula Arturo Frondizi-Alejandro Gómez y por la UCR del Pueblo la fórmula Ricardo Balbín-Santiago del Castillo.
La UCRI obtuvo el vuelco de los votos peronistas por orden de líder exiliado, siendo de este modo consagrado presidente Arturo Frondizi. 
Mor Roig regresó a la Cámara de Senadores de de Buenos Aires, presidiendo el minoritario bloque de la UCRP por todo el período (1958/1962).
En 1962, se produjo el derrocamiento del gobierno de Frondizi, la clausura del Congreso y la intervención de todas las provincias, tras la fachada de legalidad que brindaba la presidencia ejercida por José María Guido bajo la tutela de las Fuerzas Armadas.
La Unión Cívica Radical del Pueblo se convirtió desde entonces en la motorizadora de un encuentro político y social que permitiera una coincidencia nacional en la formulación de programas mínimos, comenzando por el retorno a la legalidad constitucional y excluyendo la proscripción de ningún sector político.
Ricardo Balbín y Arturo Mor Roig fueron quienes llevaron adelante la febril ronda de conversaciones con todos los partidos y sectores políticos del país. 
Así nació la "Asamblea de la Civilidad", materializada en el acto del 12 de marzo de 1963.
Producido el restablecimiento de las instituciones democráticas, la fórmula de la UCRP Arturo Illia-Carlos Perette resultó la más votada (25,15%) y reunidos los colegios electorales en todo el país, los candidatos radicales fueron consagrados presidente y vicepresidente de la Nación por la mayoría absoluta de los mismos.
La decisión de Mor Roig de aceptar el ofrecimiento de conducir el proceso de transición a la democracia desde su gestión como ministro del Interior de un gobierno de facto, es sin duda el aspecto más controvertido de su vida pública y su actuación política.

Arturo Mor Roig había resultado electo diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires y fue consagrado presidente de la Cámara, ejerciendo el cargo hasta el golpe militar de 1966. 

El enrarecimiento del clima político hacia 1965, impidió la sanción de la Ley de Presupuesto y fue creando el ambiente para el golpe de Estado, tramado por militares, sindicalistas y empresarios, con el aval de las empresas multinacionales.
Finalmente, el golpe anunciado se produjo bajo la denominación de Revolución Argentina. 
Entonces, hubo que avocarse a la recuperación de las instituciones democráticas y por el reencuentro definitivo de los argentinos. Ricardo Balbín y Arturo Mor Roig, serían los principales responsables por la UCRP de llevar adelante esta estrategia, para la cual contaban con la experiencia anterior de la Asamblea de la Civilidad.
Así surgió La Hora del Pueblo, agrupación que nucleó a los más representativos partidos políticos argentinos, continuando la línea dialoguista de 1962 en la "Asamblea de la Civilidad". 
En el proceso de diálogo político iniciado, les cupo tanto a Balbín como a Mor Roig el rol de principales propulsores, lo que les valió la oposición férrea de sectores internos del radicalismo que descreían de las bondades de un intento de acercamiento con Perón.
En ese marco se inscribió la decisión de la Junta de Comandantes de designar presidente al Gral. Alejandro Lanusse, con retención de la Comandancia del Ejército. Pero al mismo tiempo, los militares decidieron ofrecer el Ministerio del Interior al Mor Roig el 24 de marzo de 1971, noticia que produjo un fortísimo impacto en el seno del radicalismo, de cuya mesa directiva formaba parte.
La decisión de Mor Roig de aceptar el ofrecimiento de conducir el proceso de transición a la democracia desde su gestión como Ministro del Interior de un gobierno de facto, es sin duda el aspecto más controvertido de toda su vida pública y su actuación política. Condicionó su aceptación a que los partidos integrantes de La Hora del Pueblo prestasen su conformidad.
El principal escollo para la aceptación de Mor Roig lo constituyó precisamente su propio partido, y la conducción encabezada por su amigo de siempre, Ricardo Balbín. 
Existieron gestiones oficiosas para lograr torcer la opinión contraria del caudillo radical a la designación de Mor Roig. 
Balbín, que lo conocía en profundidad y sabía de sus condiciones morales, dijo sobre Mor Roig: "¿Sabe lo que pasa con el Catalán? Él ha pensado que podía dar la solución. Ha ido de buena fe".
A cinco días de asumir su cargo como Ministro de Interior, anunció oficialmente la rehabilitación de la actividad política y comenzó una serie de reuniones con los máximos representantes políticos. 
El proceso desembocaría en las elecciones del 11 de marzo de 1973 con el triunfo de la fórmula Cámpora-Solano Lima.

SU MUERTE

Minutos antes de las 14 del 15 de julio de 1974, Arturo Mor Roig, como solía hacerlo, tomó ubicación, junto a otras tres personas, en el restaurante Rincón de Italia de la calle Paraguay 3701, ubicado a unas 10 cuadras de la estación de San Justo. 
Alrededor de las 14.30 dos jóvenes correctamente vestidos, que ocupaban una de las mesas cercanas a la de Mor Roig, se pusieron de pie y decididamente avanzaron hacia él. Al llegar a su lado extrajeron pistolas de entre sus ropas y comenzaron a dispararle. Segundos después, otros dos hombres que se encontraban en la puerta del local ingresaron empuñando escopetas de caño recortado y abrieron salvajemente fuego sobre la víctima, que ya se había desplomado mortalmente al suelo.
En 1974 hubo 117 secuestros y 110 personas asesinadas. En pleno funcionamiento de las instituciones democráticas, ejercía la presidencia de la Nación el general Perón

En medio del desconcierto y el pánico de la gente, que comenzó a correr desesperadamente, los asesinos, respondiendo a un plan bien estudiado y fríamente ejecutado, salieron por una de las puertas de servicio, ingresaron a un Fiat 128 rojo que los aguardaba y huyeron a toda velocidad. 

La autopsia realizada horas después en el Instituto de Cirugía de Haedo informó que el cadáver de Mor Roig tenía 32 orificios de bala.
El asesinato provocó una honda conmoción en los círculos políticos y fue condenado por los diferentes partidos mayoritarios. El Poder Ejecutivo decretó duelo nacional y sus restos fueron velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso e inhumados en San Nicolás.

SUS ASESINOSHoras después del asesinato y luego de un tiroteo en Haedo, la policía dio muerte a un probable implicado en el crimen y detuvo a otros dos. El individuo muerto era Guillermo Rubén Pérez, con un frondoso prontuario en actividades terroristas y con varios pedidos de captura. Era militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y estaba considerado como el número tres de la organización detrás de Roberto Santucho y Enrique Gorriarán Merlo. Además, estaba implicado en el secuestro y asesinato del director de Fiat, Oberdan Sallustro, en 1972. 
Días después, sin embargo, la agrupación Montoneros se atribuyó -extraoficialmente- el hecho mediante algunas pintadas y cánticos.
Pero es innegable que Montoneros, el ERP y tantas otras agrupaciones terroristas, estaban imbuidas de la paranoia de la subversión, con total desprecio de las instituciones democráticas, como también de la vida y la libertad de las personas. 
Basta señalar que en 1974 hubo 117 secuestros y 110 personas asesinadas. Y durante ese año, en pleno funcionamiento de las instituciones democráticas, ejercían la Presidencia de la Nación el General Juan Domingo Perón, y luego de su muerte, su esposa y sucesora, María Estela Martínez. 
Fue en ese clima de intolerancia que se produjo la muerte de Mor Roig.
A 43 años de su asesinato, cabe preguntarse: ¿Por qué el radicalismo silencia este crimen? ¿Por cobardía o por complicidad?

Orlando Agustín Gauna

El atentado a la Superintendencia de la Federal existió, aunque lo quieran ocultar



Si te fusilan, encomienda tu alma a Dios, grita ¡Viva España! y muere como un valiente. 

Este infame asesinato de los comunistas para obligar la rendición del Alcázar y la abnegada actitud del Coronel y de su hijo, no pueden ser borradas de la historia de España en la trágica guerra civil.

Los argentinos también tuvimos la desgracia y el honor de vivir historias de abnegado patriotismo.

Malvinas fue uno de los mas grandes ejemplos de la historia mundial por el arrojo con que nuestras fuerzas armadas enfrentaron a la flota naval mas poderosa del mundo.
Otra gesta, fue la heroica defensa del Regimiento de Infantería de Monte de Formosa, donde la horda terrorista Montoneros, asesinó a soldados que cumplían con el Servicio Militar Obligatorio. Allí los criminales sufrieron importantes bajas y el fracaso del "Operativo Independencia". 
Todavía retumban en las paredes del cuartel el grito del valiente soldado Luna: "Acá no se rinde nadie, mierda". No dijo "carajo". Dijo MIERDA, refiriéndose a su asesino.

Otra gesta heroica fue la de la Escuelita de Manchalá, donde un puñado de soldados conscriptos puso en fuga a un centenar de guerrilleros bien entrenados y fuertemente armados, obligándolos a abandonar vehículos, armas y demás pertrechos de combate.

Del mismo modo y con igual heroísmo se defendió el asalto al Regimiento de La Tablada.
Y con excepción de la gesta de Malvinas, los demás hechos aludidos fueron provocados por el marxismo cosmopolita y ateo, que bañó de sangre nuestra Patria. Mediante organizaciones terroristas como el ERP y Montoneros, entre otros; se financiaron mediante robos y secuestros extorsivos y sembraron el terror con atentados explosivos y asesinatos. 

La organización terrorista Montoneros, el día 2 de julio de 1976, cometió el mas cruento atentado contra una de las instituciones de la república; provocando la muerte de mas de 20 personas y numerosos heridos. 
El hecho se produjo en el comedor de la Superintendencia de la Policía Federal Argentina.

Hoy, en el lugar, sobre uno de los vidrios del frente, en una grave afrenta a los caídos en el atentado, las autoridades, han colocado una leyenda que identifica al lugar como centro clandestino de detención y tortura, para que sea visto por quienes transitan por el lugar.

Pero nada hace mención a que allí se cometió el mas grave atentado contra una de las instituciones de la República.
Para las autoridades de nuestros gobiernos democráticos, es políticamente incorrecto recordar el terrorismo que asoló a nuestra Nación. Acaso pretenden cambiar la historia haciendo descolgar un cuadro u ordenando demoler un monumento.
Olvidan ellos que vivimos en democracia gracias a los uniformados que arriesgaron y hasta dieron sus vidas, para evitar que fuéramos sometidos a una dictadura marxista. 
A esos uniformados, hoy los "demócratas", los persiguen y
encarcelan. 

Y los criminales terroristas de antaño, hoy se han enquistados en las instituciones democráticas, para corromperlas e ir ganando espacios que le permitan la toma total del poder. 
Pero aún quedan muchos argentinos a los que no nos cabe el "relato". Tenemos buena memoria y conocemos los hechos sucedidos, en primera persona. 
El 30 de Junio dijimos ¡¡¡PRESENTE!!! en el lugar del atentado terroristas contra la Superintendencia de la Policía Federal Argentina. 

Y el 2 de julio, en la Ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, asistimos al oficio religioso realizado en la Parroquia San José Orden Agustinos Recoletos, junto a la Delegación Santa Fe de la Policía Federal Argentina. 



Orlando Agustín Gauna