lunes, 21 de agosto de 2017

José Schulman y Fernando López, me acusan

Amenazan con colgar y tirar al Río de la Plata al secretario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre 

Señor Fernando M. López
Con este título, el medio digital CONTEXTO, publica un artículo firmado por usted. 
La Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) denunció agravios y amenazas de muerte contra su secretario nacional. 
Y me pregunto: ¿Quiénes son los componentes de esa liga? ¿Quiénes son las personas integrantes de las Liga que suscribieron la denuncia? ¿Tiene esa entidad personería jurídica? ¿Cumple con los requisitos legales sobre personas jurídicas? 
¿Cuál es su sede o domicilio legal?  
En  https://laladh.wordpress.com/aproposito/ 
se indica que Si hay una tradición consecuente en la Liga es el de defender los presos políticos no importa el color de su camiseta, el tipo de proyecto político o de las acciones que pretenden ser castigadas por el Poder: miles y miles de militantes comunistas, peronistas, socialistas, anarquistas, troskistas, independientes han conocido de esta postura jurídica/política que es un verdadero principio ético, valgan dos ejemplos entre tantos: la defensa de los compañeros detenidos por la Gendarmería en Salta, sobrevivientes del destacamento guerrillero que pretendía organizar Jorge Masseti en Salta en 1964 o la de los compañeros del Movimiento Todos por la Patria detenidos luego del copamiento del Cuartel de La Tablada en enero de 1989. 

Si para muestra basta un botón, acá encontramos dos botones, la Liga defiende a terroristas que atacan al sistema democrático de nuestro país.
Y Schulman es Secretario de esa organización, cómplice de terroristas.

La nota refiere que: “Gauna comenzó los agravios y las amenazas contra Schulman el pasado 3 de agosto en la red social Facebook, donde lo llamó “mentiroso” y “dirigente del Partido Comunista” que “se paseaba en la década del 70 con una 38 en la cintura que seguramente no usaba para festejar los goles de Colón”. “Ahora con total hipocresía, se dedica a hacer falsas imputaciones contra uniformados, por supuestos delitos hoy llamados de lesa humanidad”, agrega el ex policía en otro posteo… 
Y parafraseando a un ilustre escritor, debo decir: Perdone mi ignorancia, pero, para usted ¿Es un agravio decirle a un dirigente del Partido Comunista, que es dirigente del Partido Comunista?
¿Acaso Schulman se avergüenza de ser reconocido como dirigente del Partido Comunista?

Creo que no es para menos, conociendo los genocidios que ha cometido en el mundo el comunismo.
Mi intención no fue agraviarlo. Mi intención es decir a la sociedad, lo que ustedes ocultan. Que es un mentiroso, dirigente del Partido Comunista, que en los años `70 andaba con un 38 en la cintura y que en los delitos llamados de lesa humanidad, ha cometido falso testimonio; tema este último, que quiero aclararlo en la justicia.
En mi blog personal, como se afirma en la nota pregunto: ¿Como se detiene el accionar de una horda de violentos? y respondo yo mismo: Reprimiendo con todo el rigor.
A lo mejor usted me puede indicar otra forma de detener el accionar de una horda de violentos. Y no me ponga el ejemplo de Maduro con el pueblo venezolano.

Deme una respuesta razonable. 

Que usted como docente de la Universidad Nacional de La Plata tendrá capacidad para brindarla. 
También puede contar a la sociedad, los méritos de la ex presidente Cristina Fernandez de Kirchner, para ser merecedora del premio Rodolfo Walsh que otorga esa Universidad.
Ella que junto a su esposo, estando al frente de la Provincia de Santa Cruz, despreciaron a las Madres de Plaza de Mayo, y luego se hicieron cómplices, para robarse hasta los sueños compartidos, hoy está acusada de numerosos delitos en perjuicio del pueblo argentino. 
Walsh, está acusado de ser uno de los ideólogos del mas cruento atentado terrorista cometido en nuestro país, contra una de las instituciones de la república.
A tantas preguntas, yo encuentro una sola respuesta: 
EL CURRO DE LOS DERECHOS HUMANOS


Orlando Agustín Gauna Bracamonte


domingo, 20 de agosto de 2017

Señor José Ernesto Schulman, públicamente le pido disculpas.

En el sitio http://www.redeco.com.ar/nacional/ddhh/22024-un-represor-agravia-y-amenaza-al-secretario-de-la-ladh se tergiversan mis dichos sobre José Ernesto Schulman y se me trata de “REPRESOR”, por tal motivo he pedido a ese medio que me aclaren, por qué se me trata de REPRESOR.

En las notas publicada por ese medio, bajo el título Un represor agravia y amenaza al secretario de la LADH, se me atribuye la condición de "represor". Solo les ruego me aclaren por qué se me trata de "represor". 
Atte. quedo a la espera de vuestra respuesta. 
Hasta ahora, sigo libre. 
Yo creía que la justicia se apuraría a llevarme al circo judicial para tirarme a la jaula de los leones, pero parece que se han enterado de que tengo demasiado buen apetito, temen que me coma a estos mamíferos y quedarse sin fieras para su circo. 
El fiscal todavía no ha dispuesto que me lleven a su presencia. 
No sé si me ha “denunciado” por las supuestas amenazas, de las que la supuesta víctima no me denuncia, ya que, según los medios, ha afirmado que me demandará por agravios y que tendré que pedirle disculpas. 
Bueno. 
Empezaré por pedirle disculpas a José Ernesto Schulman. 
Y lo hago públicamente. 

José Ernesto Schulman, 
públicamente le pido disculpas. 
Le pido disculpas por distraerlo de su valioso tiempo como secretario de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, y rogarle que, en su condición de tal, denuncie a jueces prevaricadores que, violando las leyes y tratados internacionales con jerarquía constitucional, mantienen detenidas bajo prisión preventiva desde hace más de cinco (5) años a Omar Rubén Noce y Juan Antonio Mulasano, en flagrante violación a sus derechos humanos. 
Su intercesión ante la justicia será un claro ejemplo para los pseudo organismos de derechos humanos que solo se dedican a defender delincuentes comunes y delincuentes terroristas. 
Si no lo hace, será una demostración palmaria de que su Liga Argentina por los derechos del hombre es otro de los tantos pseudo organismos de derechos humanos. Que usted también se dedica a negociar la sangre derramada, con el tan mentado "curro de los derechos humanos"
Espero que me responda con hechos en defensa de quienes están ilegalmente presos. 
Salvo que prefiera pegarme un tiro con el 38 que solía llevar siempre en su cintura. 

Orlando Agustín Gauna Bracamonte

viernes, 18 de agosto de 2017

¿Página 12 pretende intimidarme? ¿O acaso es José Schulman?

En el sitio https://www.pagina12.com.ar/57317-un-comisario-que-opera-en-las-redes
se publica que: “La fiscalía federal de Santa Fe denunciará a un ex comisario por amenazar a José Schulman, secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH), sobreviviente de violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura y testigo en causas de juicios de lesa humanidad en esa provincia. El denunciado es Orlando Agustín Gauna…"
El Código Procesal Penal de la Nación en el LIBRO II, Instrucción, TITULO I, Actos iniciales, CAPITULO I, se refiere a la Facultad de denunciar y no es ésa, una atribución del Fiscal Federal Martín Suarez Faisal. 
Así que mal puede denunciar el Dr. Faisal en mi contra por esta falaz imputación de amenazas. 
Si puede, en caso de tener elementos suficientes, y conforme a las disposiciones generales del referido Código, promover y ejercer la acción penal. 
La nota periodística señala que la fiscalía me denunciará por amenazar a José Schulman
Nunca he proferido ninguna amenaza contra el mencionado Schulman; pero me parece que ante una amenaza, el Fiscal debe promover la acción penal de inmediato, y no esperar que se concrete la amenaza, salvo una total falta de idoneidad para el cargo, o que la supuesta “amenaza” no tenga entidad de tal. 
El mismo diario, me señala como “empecinado defensor de las acciones genocidas”. No sé con qué elementos me hacen esta imputación. 
También señala la nota que la Liga Argentina por los Derechos del Hombre remarcó en un comunicado que: “Es hora de terminar con tanta impunidad y castigar como corresponde a los que pretenden instalar el miedo entre los luchadores por los derechos humanos y los testigos de los crímenes de Estado”. 

Naaaaaaa… Me están jodiendo… 



Que un militante del Partido Comunista se declare luchador por los derechos humanos, no es para risa. 
Es para llorar… 
Llorar por los millones de muertos por el comunismo en el mundo. 
La organización Archivo Cuba, con sede en Miami, señala, por ejemplo, que en el más de medio siglo que lleva la Revolución se fusilaron a 3.116 personas y otras 1.166 fueron ejecutadas extrajudicialmente, aunque reconoce que es "muy difícil" saber los números exactos. 
Por su parte, el Instituto de Historia de Cuba, a través de su presidente René González, señala que fueron muchos menos casos y todos "en el marco de la ley, con transparencia y con causas probadas". 
El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión, señala un número estimado de asesinados por los regímenes comunistas en el mundo 
• 10 millones en la Unión Soviética, 
• 65 millones en la República Popular China 
• 1 millón en Vietnam 
• 2 millones en Corea del Norte 
• 2 millones en Camboya 
• 1 millón en los regímenes comunistas de Europa oriental • 150.000 en Latinoamérica 
• 1,7 millones en África 
• 1,5 millones en Afganistán 
• 38.000 a 85.000 en España Represión en la zona republicana durante la Guerra Civil Española. 

En cuanto a la calificación de mentiroso; según la Real Academia Española, se atribuye este calificativo al “Que miente, y especialmente si lo hace por costumbre.” 
En el Punto 4 titulado La bomba, que se publica del Libro Los laberintos de la memoria por José Ernesto Schulman, en http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/schulman/laberint04.htm,  se manifiesta: “…para la revisación médica previa al servicio militar; allí había ensayado el verso de que era epiléptico, y que por ello no podía hacer la colimba. En realidad lo que tenía era una operación en el cerebro, realizada a los pocos meses de vida para resolver una hidrocefalia que amenazaba liquidarme temprano. De la operación aquella me han quedado una larga cicatriz en el cuero cabelludo y ciertas líneas de anormalidad en el electroencefalograma. Con esa “prueba” y debidamente adiestrado por un psiquiatra, padre de un compañero de la secundaria, interpreté a la perfección el papel de epiléptico frente a dos jurados médicos, uno en las instalaciones del Regimiento 12 de Santa Fe y el otro en el Hospital Militar de Paraná”. 

Es decir: ¡¡¡MINTIÓ!!! 
Y también mintió, declarando bajo juramento, en causas por los llamados delitos de lesa humanidad. 
Pero ese es otro capítulo que lo vamos a conversar en sede judicial…

Orlando Agustín Gauna Bracamonte

jueves, 17 de agosto de 2017

ISIS, ERP, MONTONEROS...

UNOS Y OTROS, SON 
TERRORISTAS ASESINOS
El 3 de julio pasado, falleció el Teniente Coronel Julio Cesar Meroi. 
Durante la última audiencia del circo judicial llamado “Causa Operativo Independencia” a la que concurría obligatoriamente, sufrió una trombosis que lo llevó a la muerte. 
Casi simultáneamente falleció su esposa. 
El 6 de julio el Tte. coronel Meroi debía decir sus últimas palabras en la función circense. 
Ante su muerte, sus hijos asistieron a la audiencia con el retrato de esta nueva víctima de jueces genocidas. 
El 413º preso político, muerto en cautiverio 

Este 17 de agosto, se quitó la vida Sandra, la hija del matrimonio Moroi. Hace casi dos siglos, Honoré de Balzac escribió “Cada suicidio es un sublime poema de melancolia”.
En estos tres casos, hay responsabilidad de inculpables, como son la enfermedad, el dolor y hasta la melancolía. Desde el Juicio de Nuremberg se comenzó a hablar con insistencia del “autor mediato”. Es el que ejecuta el hecho típico utilizando como instrumento a un inimputable o a un inculpable. 
De estas tres muertes son autores mediatos, los jueces del Tribunal Oral Federal de Tucumán, Gabriel Eduardo Casas, Carlos Enrique Ignacio Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga. 

Pero también son autores mediatos: 
   Los miembros prevaricadores del Poder Judicial, que violando la Constitución Nacional aplican leyes penales con retroactividad y apartan a los imputados de sus jueces naturales. 
   Los miembros del Congreso de la Nación que se arrogan facultades para anular leyes, quitando derechos adquiridos.      Y los miembros del poder ejecutivo que, violando el principio de división de poderes, coacciona a unos y otros. Este Poder Judicial, en su momento, pretendió que una delincuente terrorista, miembro del Ejército Revolucionario del Pueblo (http://orlando-gauna.blogspot.com.ar/2016/09/la-jueza-maria-alicia-noli-condena-sin.html), hermana de otro delincuente de la misma banda y casada con otro terrorista, juzgara a los acusados en la Causa Operativo Independencia.
Esta jueza y sus pares, tuvieron el cinismo de rechazar los planteos de recusación.
En la Ciudad de Santa Fe, otro Tribunal Oral Federal, está juzgando a dos imputados por estos circos judiciales, que, violándose leyes nacionales y tratados internacionales con jerarquía constitucional, hace más de cinco (5) que se encuentran en PRISIÓN PREVENTIVA. Esto equivale a decir que ya están condenados. Porque no son capaces de declarar inocentes, (aunque no se demuestre su culpabilidad) a dos personas que mantuvieron privadas de su libertad por cinco años. 

En España acaba de cometerse otro atentado terrorista. La comunidad mundial condena el hecho. Pero en toda regla hay excepciones. No repudian este atentado, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, tampoco lo hacen H.I.J.O.S. ni distintas organizaciones de derechos humanos. Porque estas organizaciones fueron creadas por terroristas argentinos y sus cómplices. En el mundo se condena a los terroristas. 

En nuestro país se los “indemniza”, se les brindan pensiones, cargos públicos y hasta se cambió el nombre de la Estación Entre Ríos, para llamarla Estación Rodolfo Walsh, nombre de uno de los delincuentes terroristas, responsable del atentado cometido en el comedor de la Superintendencia de la Policía Federal Argentina, con más víctimas fatales que el cometido recientemente en España.

Orlando Agustín Gauna Bracamonte

martes, 15 de agosto de 2017

“¡Caronte!...¡Seré escándalo en tu barca!”

HOJAS DE LIBERTAD 

Peor que la misma injusticia, es la soledad. Hiere más la ingratitud, que la mentira. Se torna insoportable la indiferencia, incluso más que la falta de libertad. 

Una nación es tal, cuando en ella reina la justicia; concepto con mucha más substancia y valor que las cambiantes ideologías, que siempre, inexorablemente, son cristales que empañan la realidad. 

Con el riesgo siempre latente que entrañan las síntesis, asumimos hoy que nuestra generación fue protagonista adolescente de una Argentina jaqueada por el odio y las falsas dicotomías. En el marco de una sociedad reconocida en el mundo por el peso cultural propio de su clase media, nuestro país no acertaba, medio siglo atrás, en reducir dos guarismos, hoy por hoy, envidiados: 15% de pobreza y 5% de desocupación. Finalizaba la década de 1960. A los ciclotímicos enfrentamientos internos, tan propios de esta precaria Hispanoamérica, se sumaba entonces un ingrediente nefasto: la confrontación de una distante y ajena guerra fría que repercutía en nuestras tierras. ¡Qué sencillo parece ahora, interpretar esos años!¡Cuántas palabras vacías, cuantos mares de tinta derramados por analistas e investigadores que, poco a poco, frase a frase, renglón tras renglón, acomodan una historia que se deforma entre silencios, pinceladas de romanticismo barato, medias verdades, algunos recuerdos y muchos olvidos! No fue nada fácil para aquellos que dejábamos la pubertad, contemporáneamente a mayo de 1968.
Distintas usinas de confrontación y violencia hicieron lo suyo, inyectando el delirio y el mesianismo entre los argentinos. 

Se cruzó una barrera: las ideas contrarias, podían y debían eliminarse. La muerte del humilde gendarme Romero por el fuego del capitán Hermes Peña, miembro del ejército regular de Cuba, ocurrido en los montes salteños promediando los
años sesenta, podría tomarse como uno de los tantos indicios del comienzo de una cronología siniestra de muertes, lágrimas y desesperanzas, que continuó por la vía armada hasta 1989, con la locura del ataque al cuartel de La Tablada. En toda esa trágica etapa de la vida nacional, especialmente en los años de apogeo de la confrontación (1974‐1976), más de quince mil miembros armados de los movimientos terroristas vernáculos, con adiestramiento foráneo, enfrentaron al Estado argentino, sin pedir, ni dar cuartel. 

Nada puede enorgullecer a los argentinos, de lo ocurrido en aquellos años trágicos. Hasta los actos individuales de arrojo, heroísmo y sacrificio, se deprecian ante la fetidez del marco general de las conducciones, encrespadas de odio y cegadas de venganza. Los unos, se lanzaron a la locura de la toma del poder a través del empleo de las armas, hasta vencer o morir por la Argentina. Los otros, con la contundencia del monopolio estatal del empleo de la fuerza, recibieron la orden de frenar a los primeros. Tambaleantes los poderes de una república endeble, se hicieron del poder imponiendo un modelo que, lejos estaba de reemplazar la poesía que destruye, con la poesía que promete.
Unos redactaron sus propios códigos y reglamentos, se uniformaron, se asignaron grados y jerarquías, hicieron públicas sus metas políticas y militares, secuestraron, robaron, atentaron, ejecutaron de forma sumaria, fusilaron a sus propios miembros por actos de cobardía y hasta por demostrar preferencias sexuales reñidas con el espíritu revolucionario, liberaron zonas y poblados, dañaron el patrimonio nacional. Los otros, vaya paradoja, se mimetizaron con los agresores de la sociedad que pretendían defender, asumiendo roles impropios a su formación, para los cuales eran evidentemente incapaces. Los unos pretendieron trastocar todo, incluso lo justo. Los otros pretendieron conservar todo, incluso lo injusto. ¿Y el resto? ¿O vamos a seguir la cómoda teoría de dos hermanos díscolos que arruinaron la paz de una numerosa, educada y unida familia argentina? 

Los miembros de la sociedad política, los partidos, los sindicatos, las organizaciones intermedias, no supieron o no quisieron neutralizar a sus propios elementos que difundían el odio y la violencia, llegando incluso en un último acto de cobardía, a desertar de su función inherente y declararse públicamente incapaces de frenar la demencia, mirando con súplica a los cuarteles. 


Los grupos económicos, sus bancos y financieras, sus asociaciones empresarias de la industria y del campo, como no podía ser de otra manera, estimularon, desde las sombras anónimas de sus intereses, para que cesara cuanto antes el caos, recomponiendo un básico orden para no ver menguar sus dividendos. Los mercados necesitan siempre orden y cierta certeza razonable de seguridad, que lejos estaba en el aquel entonces, con diarios atentados, secuestros, asesinatos de ejecutivos y pagos de mensualidades extorsivas. 

Los pastores de la iglesia, tan mundana ella, bendijeron sables y banderas, cuidando muy bien de repartir por igual el rociado de sus aguas benditas entre unos y otros de los bandos en pugna armada. 

Los jueces, salvo honrosas excepciones que pagaron con sus vidas el encarcelar a los sediciosos, se hicieron los distraídos tras sus cómodos escritorios, exprimiendo los beneficios de sus prebendas, guardando un cómplice silencio. 


Muchos de los intelectuales que sembraron el enfrentamiento en las mentes de miles de jóvenes, indicaron con insistencia la senda de peligrosos atajos que ellos mismos jamás se atrevieron a transitar. 

De esta siniestra combinación social, nada bueno podía emerger. 

En el presente, hay quienes reconocen tímidamente que la lucha de los años setenta frenó a la Argentina de dirigirse, por un camino seguro, a lo que representa la Venezuela de hoy en día. Es una comparación equivocada. No alcanza. Con sólo releer los propios documentos del terrorismo argentino queda claro que la Venezuela del presente es una mala caricatura de lo que hubiese sido la Argentina sangrante en manos del rencor, del mesianismo y del odio de clases de las organizaciones armadas rioplatenses. 

A partir del fin grotesco de la dictadura, en diciembre de 1983, se jalonó el camino para evitar el cierre definitivo de las heridas de la patria, a saber: 

 Se puso una artificial y tendenciosa fecha de inicio y terminación de la guerra revolucionaria en la Argentina: del 24 de marzo de 1976 al 10 de diciembre de 1983. 
 Se juzgó a los protagonistas del enfrentamiento armado con instrumentos legales sancionados con posterioridad a los episodios denunciados, no respetando a sus jueces naturales. 
 Como remiendo a la inevitable crisis de semana santa de 1987, se promulgaron leyes de apuro que pretendieron poner límites a inacabables procesos judiciales. 
 Años después, se derogaron esas leyes, en manos de los mismos protagonistas de la sociedad política que desertó de su razón de ser en los setenta, y de no pocos que integraron, armas en mano, el ataque contra su propio Estado y su propia sociedad. 
 Se proclamaron desde el más alto nivel de la justicia los conceptos de lesa humanidad y asociación ilícita, vulnerando antiguos principios del derecho penal y obligaciones contraídas por el país a partir de vigentes tratados internacionales. 
 Con la complicidad de los otros poderes, se terminó de diseñar y poner en marcha una verdadera trampa mortal para un sector de los protagonistas de esas luchas: los que acariciaron la victoria militar. 

Se trata de una gran emboscada estratégica. 

Hoy, promediando 2017, a cuarenta años de aquellos episodios, está debidamente probado que:

1.    Quienes atacaron con violencia al estado argentino y a su población, gozan del respeto, los resarcimientos y la libertad para ser legisladores, prósperos empresarios, jueces, docentes, periodistas, funcionarios públicos, relatando impúdicamente sus andanzas como terroristas. 
2.    Los responsables políticos, civiles y militares, de aquellos años, o están muertos, o viven en otras latitudes o disfrutan del calor de sus hogares en compañía de sus afectos. 
3.    Los políticos, los grupos económicos, pastores, intelectuales, periodistas y jueces, prefieren asumir la aceptación de una versión histórica falsa, por incompleta y tergiversada. 
4.    La mayoría de los habitantes de la Argentina, que nacieron después de 1983, o desconoce la verdad de lo ocurrido o prefiere no saberlo. 
5.    La institución judicial, está vaciada en sus esencias. 

Por ello, muchos de los que estas líneas compartimos, elevamos nuestra voz, cansados de haber sido usados, por los unos y por los otros, con la cobardía cómplice del resto. Pertenecemos a una generación que se vio empujada hacia un enfrentamiento fratricida, estéril y cruento, lejos de las decisiones, ignorantes de los objetivos, envueltos en odios ajenos; verdaderas víctimas que ofrecimos los mejores años de nuestra temprana juventud, con desinterés y confianza en luchar por la defensa de nuestra amenazada patria. Nadie de nosotros reclama por las heridas del cuerpo ni las del alma. Antes de ello, muchas muertes argentinas merecen nuestro respetuoso homenaje. 

Como si la capacidad de entrega no alcanzase, enfrentamos al inglés en Malvinas – otra vez sin participar en las decisiones ‐, en inferioridad manifiesta, sin ocultar nuestros cuerpos a las explosiones y a la metralla. 

Nos siguen humillando, aquellos por quienes ingenuamente peleábamos. 

Desde 2003, el estado argentino lleva adelante un plan sistemático de aniquilación de un sector de su ciudadanía. Es así. No se conoce caso en la historia del mundo civilizado en que se haya colocado a una fuerza armada regular en el banquillo de los acusados, procesando judicialmente, por ahora, a casi tres millares de sus miembros (militares, policías, gendarmes, prefectos, penitenciarios, agentes civiles, funcionarios judiciales), de los cuales más de 400 ya han fallecido en cautiverio antes de recibir sentencia; la mayoría del resto guarda prisión preventiva habiendo transcurrido años de vencimiento de los plazos procesales. Lisa y llanamente: el aniquilamiento de un sector bien caracterizado. Nótese que han encarcelado a quien fue jefe del ejército argentino en 1975 – muerto en prisión ‐, y a quien ocupó en mismo cargo en 2015 (alumno de la academia militar en 1975). La representación de un ejército completo, de general a cadete. 

Quienes con consignas extrapoladas de extrañas latitudes pretendieron imponer en el Río de la Plata, por las armas, una dictadura sangrienta, conducen cómodamente el aniquilamiento sistemático de los sobrevivientes que se lo impidieron. 

Somos conscientes que estamos en la más oscura noche de la adversidad. Nadie es profeta en su tierra. Las primeras luces de esperanza, para nuestro asombro y vergüenza, se están encendiendo desde el exterior de la Argentina. Dirigentes de organizaciones de otras naciones y de organismos supranacionales, han comenzado a prestar atención a la flagrante agresión al derecho penal por parte del estado argentino. Pese al cautiverio, a las humillaciones, al sufrimiento de nuestros hijos y nietos. A la enfermedad y al abandono en que se hallan muchos de nuestros adultos mayores, que arrastran por los pabellones y celdas de todo el país, el amargo sabor de la incomprensión y silencio cómplice de todo un pueblo. Pese a todo ello, mantenemos nuestro corazón y las fuerzas de nuestro cerebro en la realidad de una patria que se aleja cada vez más de serlo. Pero aún podemos servir a ella. Por nuestros descendientes. Por nuestros muertos. No dejaremos nunca de cumplir juramentos juveniles. 

Los prevaricadores serán señalados en sus embustes y alevosías. Esos personeros de la injusticia. Esos beneficiarios de prebendas, parciales y parsimoniosos a la hora de medir corrupciones, inmediatos a la hora de armar causas endebles y viciadas de toda nulidad contra nosotros, serán denunciados con nombres y apellidos. Su vil e interesado sentido de venganza podrá saciar sus ambiciones y su sordo y antiguo rencor, enalteciendo nuestro propio ánimo para desenmascararlos ante el pueblo argentino y ante la comunidad internacional. 

 Será justicia.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Juan Mulasano y Omar Nose. Las nuevas víctimas

Este 8 de agosto, en la ciudad de Santa Fe se inició un nuevo Circo judicial. 
Esta vez las víctimas que fueron arrojadas a los leones son dos policías del Norte santafesino. 
Ellos son Juan Antonio Mulasano y Omar Rubén Nose
Me presenté acompañado por el compatriota Rubén Salas para demostrarle a las fieras que no les tememos y a la vez expresarle nuestra solidaridad a las víctimas de este nuevo Circo judicial. 
Al ingresar al Tribunal, quise saludar a la madre de la guerrillera muerta Nilda Elías, Otilia Acuña, quién a pesar de su edad y sus achaques es llevada a estas funciones circenses con su pañuelo blanco como un amuleto. Dos simpatizantes de los terroristas trataron de impedir mi saludo y cuando aclaré que sólo quería saludarla porque la conocía desde hace más de 40 años. 
Está pobre anciana dijo no conocerme.
Su edad, su poca vista o a lo mejor la vergüenza de que sus amistades la vieran saludando a un “facho” que conoce mucho de su vida privada, puede que la llevaran a decir que no me conocía. 
Ella me conoce muy bien a mí. Y mas aún al Gordo Bassaga cuando en aquellos años trabajamos en la comisaría de Santa Rosa de Lima. Ella vivía y todavía vive a la vuelta de la Comisaria de ese barrio. 
También nosotros la conocemos demasiado bien a ella y a su hija. Sabemos muy bien cómo murió su hija enfrentando a las fuerzas gubernamentales con armas de fuego y granada. 
Nilda Elías prefirió morir matando antes que entregarse. 
Por suerte y a pesar de haber disparado y arrojado una granada contra las fuerzas del orden, no alcanzó a lesionar a ninguno. 
Pero el Gran Curro de los Derechos Humanos la lleva a ella a decir que su hija fue asesinada. 
Habiéndola conocido tanto, y viendo que vive en la misma precaria vivienda, en humildes condiciones, debo suponer que ella también fue víctima del curro de los derechos humanos, que no recibió lo que por las leyes Kirchneristas le debería haber correspondido. Buena  parte  de ese dinero se debe haber perdido en el camino. 
Finalmente decidimos no ingresar a la sala de audiencias por no tener nada que nos identifique como amigos de las víctimas y no conocernos recíprocamente.
Si no fuera tan creyente diría que fue casualidad o suerte. Pero como, católico soy demasiado creyente. Antes de dirigirme al tribunal oral pase por la iglesia de Nuestra Señora del Carmen y entré a hablar con el Cristo Vivo que estaba esperando en el Sagrario. Cómo es mi costumbre le pedí que me permita ir descubriendo en mi vida Su Santa Voluntad y me dé las fuerzas necesarias para cumplir la. 
Con la fortaleza que me brinda el Espíritu Santo fui al tribunal oral con mi amigo Javier y habiendo decidido no ingresar a la audiencia, nos dirigimos a realizar otras diligencias. 
En un momento dado volvemos a pasar frente al tribunal y veo a un abogado defensor y con su mediación pudimos conocer y saludar a los imputados a quienes les hicimos llegar nuestra solidaridad.

El Circo continúa por varias funciones más pero las víctimas de este curro de los Derechos Humanos saben que no están solas, los acompañamos permanentemente Y qué vamos a seguir bregando por su merecida libertad.
Párrafo aparte merece la presencia de tanta gente carente de obligaciones laborales que representando a amsafé, a la CTA y a ATE, se encontraban presentes en el lugar apoyando a los secuaces de los terroristas de antaño.
Los dineros de los afiliados y del Estado se malgastan en trasladar a estos parásitos que negocian la sangre derramada, con el curro de los derechos humanos.

Orlando Agustín Gauna